Sintonizando con la voz interior.

Estamos insertos en un sistema diseñado para quitarle importancia a la voz que emerge desde nuestro interior, desde que nacemos el mundo nos enseña a guiarnos por mandatos externos: mandatos en la familia, mandatos en la escuela, mandatos en el trabajo… pero ¿en qué momentos realmente vivimos según lo que queremos?

El alma grita cuando no es escuchada, grita desde el cuerpo, a través de dolencias o cuando es aún más grave, en enfermedades. Se hace imperante que como sociedad que empecemos a detenernos y a escucharnos.

Y ¿como se supone que hagamos eso? … buen punto, si es algo que nunca nos enseñaron. Hay un viejo sabio, con el que he aprendido mucho, quien dijo: “Solo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón , porque quien mira hacia afuera sueña, y quien mira hacia adentro, despierta.” En esta frase, por cierto muy conocida, del Psicólogo Carl Gustav Jung, está la respuesta a cómo escucharnos, es simple, cerrando los ojos.

Han pensado en qué momentos es que cerramos los ojos? prácticamente nunca lo hacemos. Siempre estamos mirando hacia afuera, hacia el mundo, hacia las personas que opinan sobre nosotros, hacia la sociedad que nos dice cómo vestir, qué comer, si hacer o no ejercicio. Mirando a los profesionales expertos que socialmente hemos creado en diversas temáticas… para que nos digan qué hacer. Pero, ¿cuando cerramos los ojos para preguntarnos a nosotros que, sinceramente, opinamos al respecto?

 

Este último tiempo, el mindfullness se ha vuelto moda, debido a que ha demostrado tener impactantes (y comprobables) efectos en las personas, y como no, si aparece como una práctica “vanguardista” (más por su nombre, que por lo que realmente es) donde claro, lo fundamental es cerrar los ojos, respirar y conectar con el ser. Pongo vanguardista entre comillas, porque a la larga, es una técnica más de meditación, una variación de una práctica milenaria donde lo más importante (desde mi visión al menos) es que cerramos los ojos [ AL FIN! ]

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En octubre del año pasado, hace ya 6 meses, empecé a leer el aura, una técnica que se hace con los ojitos cerrados en estado meditativo, realizó a la semana unas 10 lecturas de aura como promedio, a eso le sumo unas 10 horas más de meditación semanales. Osea, paso semanalmente 20 horas con los ojos cerrados, 80 horas al mes. Mi vida se transformó de tantas formas. Mis ganas de querer controlarlo todo bajaron notoriamente, se hizo más fpacil fluir con todo. Mi conciencia respecto de cómo funciono, de como reacciono con los otros se expandió. Aprendí a conectar mucho más con mis emociones, y ordenar mis ideas. Mi mente empezó a funcionar más rápido y la capacidad de visualizar aumento. Mi intuición aumento y se hizo más clara…

 

Cuando cerramos los ojos pasan muchas cosas mágicas (así me gusta llamarles). Por ejemplo, si tenemos un enredo, cual madeja de lanas en nuestra cabeza, de pensamientos, preocupaciones y cosas pendientes, cuando cerramos los ojos estas cosas empiezan a ordenarse, yo le recomiendo que si hay mucha dispersión mental por sobre carga de cosas en su mente, cierre los ojitos y respire, todo se va ordenando de a poco, e incluso recuerda cosas que andan por ahí olvidadas. A veces, el enredo no es con los pensamientos, si no que es con las emociones, aparece la ansiedad o la angustia, que uno no comprende bien de donde viene, qué quiere decir, si le pasa algo así, también le sugiero lo mismo: cierre los ojitos y respire, deje que se aclaren las abrumadoras sensaciones que pueden estar dando vueltas, respire y conecte al cuerpo, ¿donde andan las emociones? ¿cómo se sienten? ¿le pondría algún color? ¿alguna forma?

 

Las emociones son el gran lenguaje del alma, cerrar los ojos por sobre todo, tienen el fin de aprender a interactuar con ellas, identificar dónde andan y que nos quieren decir, y desde ahí poder tomar las decisiones de lo que queremos en la vida.

El sistema nos incentiva a permanecer mirando hacia afuera, a vivir ajetreadamente para que no cerremos los ojos. Así, cada vez se va poblando este planeta de verdaderos zombies, cuerpos andantes que no saben lo que quieren, que no escuchan su corazón, desalmados por las calles.

Hágase un favor.
Hágale un favor a la tierra…
Hagámosle un favor a este planeta…

Cierre los ojitos, y respire.

 

A partir de esta reflexión surge el siguiente evento, abierta la invitación a las almas que resuenen: https://www.facebook.com/events/1845912732325535/

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El desequilibrio de la energía femenina y masculina.

Es común escuchar decir que los Psicólogos son los más locos, y que si es mujer, lo está aún más. Como Psicóloga al titularme tenía la certeza de ello jajajaja. Recuerdo que titulada y postulando a trabajos, no entendía bien como se suponía que debía ejercer estando tan consciente de la urgente terapia que necesitaba, de todo lo no resuelto que deambulaba dentro y fuera mi jajajaja. Sentía que el título no valía mucho, cuando tanta teoría no la había aplicado en mi misma. Que no tenía sentido acompañar en el camino al bienestar, cuando yo no estaba en ese camino. Así que bueno, no me quedo de otra, y decidí adentrarme en el camino a resolver lo que andaba por ahí a medias, a encontrarme, a sanar.

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Desde una perspectiva oriental, se dice que estamos compuestos de energía, de dos polaridades, energía femenina (yin) y energía masculina (yang); se plantea que los malestares se presentan cuando hay un desequilibrio de estas (planteando a modo bien general).

En esto de sanar, me di cuenta que en términos de energía femenina y masculina había un desequilibrio notable en mi.

La energía masculina corresponde a todo lo que tiene que ver con la razón, la mente, el entregar, la capacidad de organizar, gestionar y hacer. Se asocia al astro Sol, a todo lo paterno y al lado derecho de nuestro cuerpo, exceptuando nuestro cerebro, ya que en este caso es nuestro hemisferio izquierdo el que procesa este tipo actividades. Se le relaciona con el cielo, el cosmos. Cuando empecé a ponerme real atención me di cuenta, que la energía masculina se me daba bien. Siempre entregando en mis relaciones, fueran familia, amistades o pareja, siempre estaba ahí en la entrega absoluta, en la incondicionalidad, en el siempre tener tiempo para todos (para todos, menos para mi misma). Estudiar Psicología aumentó mi ñoñeza y exceso de control, mi mente se potenció aún más, y había un enredo y exceso de pensamiento que giraban sin fin en mi cabeza. Mi mente siempre estaba rumiando ideas que en general, solo apuntaban a poder tener el control en cada ámbito de mi vida, y en el de los demás.

 

La energía femenina, es todo lo contrario, corresponde a todo lo que tiene que ver con la intuición, con lo irracional,  las emociones, el sentir en su plenitud. Esta energía es receptiva, nos posiciona desde el permitirnos recibir del entorno. Se asocia a la Luna, al arquetipo de la madre, corresponde a todo el lado izquierdo de nuestro cuerpo, exceptuando el cerebro, que por consecuencia a lo anterior, es el hemisferio derecho quien procesa todo esto. La fertilidad también está aquí: fertilidad desde el engendrar un hijo, como también la fertilidad vista como la creatividad, el poder expresar desde nuestra alma nuevas realidades y expresiones. Desde aquí también, el que a esta energía se le relacione con la tierra, la pachamama, la gran madre. En cuanto a la energía femenina, me di cuenta que ahí estaba el desequilibrio, noté lo mucho que me costaba situarme desde el recibir: recibir cariño, recibir cuidados, recibir regalos, recibir ayuda.. Que incluso la carrera que estudie, donde tal vez las emociones pudiesen haber tenido más relevancia, seguía por darle una mayor importancia a lo racional, a la mente y que eso terminó por provocar que mi energía femenina “se escondiera” aún más. También note, que esa entrega sin medida al otro (energía masculina) me dejaba vacía, me hacía sentir vacía… cada cierto tiempo terminaba por sentir que siempre estaba para todo el mundo, y nadie cuando yo lo necesitaba, pero claro, como iban a estarlo, si nunca lo permitía? Recuerdo que sufría de muchos dolores: crisis de angustia, colon irritable, úlceras, dolores de guatita constante… Claro, exceso de mente se empezó a manifestar en el cuerpo, y mi anulación en lo emocional, el no permitirme expresar desde ahí, me tenía mal. Recuerdo que en esa época, yo decía algo así, que era como un cactus, sin sentimientos sin comprender lo que realmente significaba eso. Debido a situaciones de violencia que viví, mi medida de protección fue desconectarme emocionalmente (y ahí termino por decaer mi energía femenina…) pero vamos… ¿ Quien no se ha desconectado emocionalmente trás algún evento de dolor? Y la rutina que nos ofrece este sistema como ayuda en esto…

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Las mujeres en general, nos hemos empezado a situar desde un rol de “empoderadas”, y lo pongo entre comillas, porque más que empoderarnos, nos hemos masculinizado en la búsqueda de oportunidades: aumentamos nuestra energía masculina, trabajando más, volviéndonos más fuerte porque la debilidad y fragilidad no venía bien, limitamos las emociones, lo maternal, la intuición, lo espiritual, porque vamos… eso, hoy no se valora, no se comprueba.

 

Se me vino a la mente, algo que leí el otro día en facebook, un hombre que no comprendía porque una mujer lo había puteado, cuando el amablemente le quiso abrir la puerta del colectivo. Comentaba lo mal que lo trato, y no lo entendía. Era simplemente, recibir la ayuda de alguien ¿tan dificil es? Me he pillado tantas veces rechazando la ayuda de un hombre para llevar unas bolsas. Desde que le he puesto más conciencia a esto, si bien mi primer y automático impulso es decirle no, ahora con conciencia, me lo permito.

 

Sea cual sea el género con el que usted se identifique (o pueda también, no hacerlo), le dejo la invitación a que analicé en  su interior lo que aquí le expreso, es probable que también tenga alguna dificultad con la energía femenina. Y es que si nos vamos a la expresión en lo macro, cuando vemos el mundo que estamos viviendo, para donde sea que observamos se ve un déficit en la energía femenina, una sociedad dominada por la mente que dejó en el olvido sus emociones, que las miro en menos y valoró a quien por sobre ellas, eligio a través de la mente. No se trata tampoco de quitarle peso, importancia y utilidad a las herramientas e infinitas capacidades que nos entrega la mente, el problema es que sin las emociones nos falta una gran parte del ser para conducir nuestra vida y la del planeta.

Este análisis de las energías femeninas y masculinas también terminó por transformar mi manera de ver el feminismo. Entendí que el tema no está en reivindicar un género, sino, en volver a considerar una de nuestras polaridades, olvidada y suprimida. Entendí que el tema aquí, es que el desequilibrio, nuestra falta de energía femenina es la que nos lleva al caos. Hay sabiduría que nos falta sin lo femenino, y que este desequilibrio es el que termina por traer a violencia a nuestras relaciones. Nos estamos relacionando con una parte castrada de nosotros, sin las emociones hay una parte, una información, contenido de ese relacionarse que se pierde y genera el conflicto, es violencia que daña.

 

Empecé a conectarme con lo femenino, y todo cambio. Me conecte a las emociones y comencé a entenderme. Las emociones me permitieron poder entender mejor lo que me pasaba y desde ahí poder comunicarme con otros. Las emociones también me han permitido poder poner límites, límites que me protegen de salir herida (pero no me aislan) en las relaciones. Ya no me siento vacía, porque recibo también, recibo de otros y de mi misma, porque la energía femenina también es eso, estar con uno. Me falta mucho aún, pero lo ya avanzado me ha entregado muchos efectos positivos, y he comprendido lo importante que es comenzar a compartir con el resto esto, nuestro planeta necesita que avancemos a estos cambios, que cada ser humano pueda avanzar en encontrar el equilibrio en nuestras energías. No se trata de valorar una más que la otra, se trata de comprender cómo ambas son necesarias para el bienestar individual y colectivo.

Energía Femenina

 

Nuestra alma agradecerá re encontrarnos con esta energía.

Le debemos a esta tierra en la que vivimos nuestros días, el respeto y amor, con la que nos da vida.

“El camino a descubrirse”: El Psicodrama como herramienta de encuentro.

 

 

“Una ruta de encuentros
con estaciones llena de espejos
de emociones y magia,
así lo viví
Encuentros sin espacio ni tiempo
donde el aquí y ahora se hacía presente
se hacía un instante infinito de reconocimientos
me vi tantas veces en ella, en él,
me vi en esas lágrimas incesantes
de todo eso que debí llorar y guarde,
me vi en esa risa final que cierra con la certeza de que todo está mejor…
Mejor en el re acomodo de mis sentires,
de mis perspectivas, en eso que pesaba
de todo lo que no pudo ser.
Encuentros de liberación,
de agradecimiento y amor,
a cada alma acompañante y a mi propio ser.
Que esta ruta no acabe,
que me acompañe eternamente
la magia de encontrarme en otros.”

 

psicodrama

Los recuerdos nunca han sido lo mío, mi memoria biográfica siempre ha sido mala (o muy buena, como siempre depende de donde se quiera ver), en general me cuesta recordar cosas de mi vida, etapas o sucesos. Alguien podría decir, que a lo mejor mi problema con la memoria viene solo de la época de la niñez, por hechos traumáticos o que se yo, pero la verdad es que es un problema que se remota incluso al año pasado. Tengo una memoria muy selectiva, y he aprendido a confiar en ella, le hago caso cuando hay un recuerdo que se queda, lo tomo como una guía en mi vida. Así fue como entró el Psicodrama en mi vida, a través de recuerdos latentes y significativos que marcaron la ruta.

 

En el 2011 cuando estaba en la universidad, cursando mi tercer año de Psicología, fue cuando vivencie por primera vez el Psicodrama. Con una de mis compañeras y mejores amigas nos fuimos a un Encuentro de Psicología Transpersonal, no recuerdo cómo fue que encontramos ese evento, me forme en una universidad con enfoque cognitivo conductual, bien apegada al modelo médico, de hecho no conocimos técnicas experienciales o de enfoque corporal, siempre nos mantuvimos solo enfocadas en la mente pero por esas casualidades de la vida (causalidades me gusta más),  lo encontré. Así fue como llegamos a un Encuentro que se desarrolló en la Universidad Diego Portales, recuerdo que llegué como a un mundo paralelo, con un tanto de miedo, la gente en ese lugar era distinta a la que estaba acostumbrada. A primera impresión era un espacio de muchas personas hippies, como desde una visión prejuiciosa y discriminatoria, luego comprendí que era gente más conectada al corazón que a la mente, algo desconocido pero que llamaba, el corazón siempre llama. Gestalt, Budismo, terapia corporal, y Psicodrama, entre otros. Así fue como llegué a participar a mi primer taller de Psicodrama, en este caso de interpretación de sueños. No recuerdo en detalle este taller, me veo sentada en el público mirando expectante como la protagonista del sueño le daba voces a sus personajes, recuerdo esa sensación de emoción dentro de mí, esa avalancha de afectos en mi cuerpo cuando cada cosa que ella decía resonaba con mi historia de manera perfecta. ¿Magia? me fui con esa idea de aquel taller, que era mágico, y que debía volver a esa magia algún día, que debía aprenderla, vivirla y compartirla. Ese día el gran mensaje del sueño que se trabajó fue la potencia del miedo. Como no nos permite descubrirnos en nuestra esencia, como nos limita y no nos permite sanar. Como nos cierra la posibilidad de descubrirnos plenamente, hacia nuestro interior y todo lo que somos capaces de hacer.

 

Psicodrama y el miedo:

Uno de los miedos que reforce desde pequeña, no se bien aun desde cuando, fue el miedo a mostrarme, así tal cual, cometiendo errores, espontánea , siendo yo en plenitud. Así fue como el Psicodrama llego con ese vertigo en el estomago de que vas a saltar hacia lo que siempre, y de forma automática, más has evitado. Fue 5 años después de ese primer encuentro,  que con miedo y a la vez entusiasmo, me sumerjo de lleno para formarme como Psicodramatista en un ruta desconocida, sin aparente mapa.

 

Este viaje que empecé de recorrer en el Psicodrama, comenzó con la entrevista inicial donde buscaba desde mi parte vislumbrar si realmente podría desenvolverme en esto, si era indicado para mi, si mi miedo a mostrarme pudiese impedir este camino. Recuerdo de esa entrevista sólo una cosa, que Eduardo me pregunto 3 veces (durante la media hora que conversamos): ¿Eres feliz? sin dudarlo todas las veces dije si, cada vez más segura de mi respuesta. Para mi ese fue el indicador de que estaba en el camino correcto.

 

Recuerdo que en el primer encuentro estaba llena de nervios, ansiedad de como sería, de si realmente me gustaría el Psicodrama. Tenía miedo de exponerme ¿y si salía yo como protagonista? ¿y si debo hablar delante de todos? ¿y si…? Una avalancha de preguntas me atormentaban los días anteriores, durante el viaje a Santiago y las explicaciones de ese día.

 

Una persona sabia que apareció a las semanas después me dijo algo sobre el miedo que comencé a aplicar en mi vida cada vez que aparecía (y escribiendo, me doy cuenta que había comenzado hacerlo desde antes, la sabiduría organísmica se nos cuela). Me dijo que debíamos tomar el miedo como una señal de nuestra alma, ella lo ocupa para indicarnos cuál es nuestro camino para seguir evolucionando. Cuando sientas miedo, ese vértigo en el estómago de seguir avanzando, es hacia allá donde debes continuar caminando. Así fue el Psicodrama, una ruta donde el vértigo del miedo siempre estuvo presente, donde se terminó convirtiendo en un compañero de ruta, y el indicador de que iba aprendiendo.

 

El compromiso conmigo misma:

 

El Psicodrama para mí surgió como un salto al abismo de comprometerme conmigo. Podría decir de algún modo que me llamó, de alguna mágica manera me ofrecía una solución a malestares y conflictos, y por sobre todo un camino para superar miedos.

 

Aparece como un camino válido y real, en el momento en que tomó la decisión de enfrentar situaciones en mi vida que me limitaban a poder expresarme en plenitud, poder re-conocerme, aceptarme y de ahí mostrarme al máximo potencial, desde talentos y particularidades.

 

El Psicodrama es una metodología que ofrece un abanico de intervenciones en tu ser: mente, emoción, cuerpo y espíritu entran en juego, permitiendo sentir en escena cada ámbito de manera indescriptible. Es una técnica que permite que conozcas tu lado más auténtico, creativo y espontáneo. Y fue así como para mí se transformó en una herramienta de liberación de mi ser.

 

“El Psicodrama es poner el alma en acción” planteaba Moreno, me encanta esa frase, creo que es complejo poder explicar de una manera certera lo que pasa en una jornada de Psicodrama, porque cuando se habla del alma las palabras quedan pequeñas, se escapan para terminar de explicar.

 

Ahora que lo pienso, me doy cuenta que más que por temas profesionales, el camino del Psicodrama se presentó como una herramienta para sanarme a mí misma. En el momento en que decidí tomar este camino, también decidí que era imposible separar mi propio bienestar mente/cuerpo/emoción/espíritu de la entrega con un otro cuando me pongo al servicio. Me convencí de la importancia de ser consecuente, y que más allá de las teorías y técnicas, quería (quiero) compartir experiencias de bienestar y sanación con el otro. Así es cómo lo recomiendo totalmente trás ver los resultados que he experimentado en estos meses. Es grato ver el camino recorrido, todo lo aprendido y por sobre todo, al ver todo lo que se liberó en el trayecto hasta acá.

 

Los principales efectos terapéuticos que tiene el Psicodrama desde el primer momento, es la reconexión emocional. Por más desconectados que estemos de nuestras emociones, el Psicodrama siempre las encuentra en algún rincón de tu ser, las saca y expande. Tiene un efecto catalizador muy potente que te sumerge en un sinfín de sensaciones. Una de las cosas que logré y hoy veo claramente en mi, es a reconectarme con mis emociones. Escribiendo esa frase recuerdo una de las primeras jornadas en las que las lágrimas se arrancaban solas, y con algunas de las personas del grupo resonamos con la idea de cuánto nos cuesta poder conectar con la emoción, expresarla. Cuanto le tememos a la intensidad de nuestras emociones y a la libre expresión. La manera de relacionarnos con otros y este mundo (sistema) que hemos heredado tiende constantemente a desconectarnos de lo que sentimos. Nadie nos enseña a manejar las emociones: rabia, pena, tristeza, desagrado, ni si quiera la alegría, porque la verdad es que creo que hasta la alegría la reprimimos en algún grado a la hora de expresar. Hemos llenado de etiquetas negativas las emociones, la expresión de estas llevándonos a una represión tan potente de lo que somos. La Conserva cultural de la que hablaba Moreno nos pesa, y nos limita sobre todo en el ámbito emocional. Son muchas las ideas castradoras entorno a las emociones que vamos reforzando a cada momento, en ningún contexto de la sociedad actual se nos enseña a vivir con estas intensidades del alma. Es necesario permitirse sentirlas, aprender a modularlas y expresarlas. Es ahí cuando el Psicodrama se vuelve una excelente herramienta de reconexión y modulación emocional. La principal técnica de esta metodología es el cambio de roles, esta permite poder vivenciar los roles desde una distancia distinta que entrega nueva información sobre cómo se dan las escenas de la vida, y se convierte en una especie de interruptor para apagar la mente y conectar con la emoción. Cuando cambiamos roles activamos roles psicodramáticos, conectando con nuestra esencia creativa dando origen a manifestaciones más auténticas, y por sobre todo nuevas. En el rol psicodramático podemos encontrar una manera de reaccionar distinta antes situaciones que fueron complicadas, entrenando así en la acción nuevas formas de responder a futuras situaciones. El Psicodrama es como una nueva reconfiguración de patrones de conducta que se transversalizan a cada ámbito. Es importante cuando queremos cambiar algo en nosotros, reemplazarlo por algo nuevo, esto me recuerda a una cita de Jung que dice: “A pesar de toda nuestra percepción, los hábitos obstinados no desaparecen hasta que son reemplazados por otros… no hay confesiones ni explicaciones que puedan enderezar a una planta torcida; debe estar bien ubicada y ser guiada por el arte del jardinero…” (Dyer, 2006)

 

Psicodrama Cosmico:

Para mi la espiritualidad ha pasado a ser una parte fundamental en mi vida, con una sensibilidad particular y una intuición que me lleva a explorar en este ámbito a ratos excluido y dogmatizado, he logrado encontrar diferentes corrientes filosóficas y espirituales en las que he podido profundizar a  diferentes explicaciones que andaba buscando para entender el funcionamiento del ser  que la Psicología tradicional no me había logrado entregar. Con el Psicodrama y esta cosmovisión del ser que nos plantea Moreno, pude encontrar una nueva línea de comprensión que introduce este ámbito espiritual de una forma que me hace demasiado sentido. El consideraba a la creatividad como la materia prima de la existencia, y a la espontaneidad como la fuerza movilizadora. Cuando comencé a comprender esto, entendí porque el Psicodrama me llamaba de esa manera, me hizo mucho sentido, me abrió también por completo, esa puerta que el arte estaba instalando en mi vida. Desde muy adentro venía persiguiendo la idea de que conectar con el espíritu estaba relacionado con la creatividad, con la capacidad de crear y transformar.

Esta metodología para mí se ha transformado en una herramienta para poder observar y vivenciar como el universo provoca el encuentro de almas que están en el mismo proceso de aprendizaje, cuál imán atrayendo polaridades. Es arte, el cómo en escena podemos sentir la perfección de reflejos que acontecen a una historia, perdiendo la consideración del tiempo y el espacio.

 

Protagonista:

Ser protagonista de tu historia, ¿porque será tan complejo? Esto implica: que seas el centro de atención en el grupo, que inicies el relato de tu historia, que muestres tu vida y por último, que emprendas un cambio, que muevas algo en la escena. Creo que todas esas implicancias de algún modo apuntan a situaciones que nos generan dificultades, sin embargo creo que la gran dificultad se encuentra en lo último, en aquello de generar un cambio, cuando sales de protagonista en Psicodrama, sabes que algo se moverá en tu vida, y sin duda hemos crecido en un sistema que alimenta la comodidad de quedarnos en nuestra zona de confort, nos hemos acostumbrado a movernos y a cambiar lo menos posible.

Hay muchas cosas que encontré en la teoría de Moreno, en su perspectiva de entender el mundo que resuenan con una profunda parte de mi. Me encanta cuando plantea que la único manera de que se genere un encuentro real, es cuando en escena que se genera un encuentro dramático fuera de la conserva cultural, es lo que en palabras más simples yo plantearía como un encuentro alma a alma, dejando de lado el EGO, esa ilusión que creemos que somos, esa construcción social y cultural y dando paso a nuestro auténtico, espontáneo e infinito ser.

 

Activando a la brújula guía:

Cuando comencé esta ruta, algo que venía buscando era la manera de conectar con la intuición, las técnicas meditación era objeto de estudio para mi, tratando en encontrar la que más me sirviera y en la búsqueda de encontrar la que más generará el efecto en mi.

 

Así en este viaje conocí el Focusing y la filosofía de lo implícito de Eugene Glendin, desde la universidad siempre me llamó la atención esto del enfoque experiencial, sin lograr entenderlo mucho ya que por un lado nunca lo abordamos (solo escuche que lo nombraran como un enfoque existente) y también porque en ese entonces mi desconexión emocional creo que no me permitía comprender del todo lo que se hablaba.

 

A mi desconexión emocional le hizo muy bien encontrarse con el Focusing, una herramienta estructurada para acceder a lo inestructurado (y desconocido/olvidado para mí) El despeje de espacio y la conexión con la sensación sentida, me permitió de a poco poder ir avanzando en ese proceso de contactar conmigo misma a cada momento, en compañía de otros, o conmigo misma.

 

La mente se ha convertido en el juez y gran controlador de nuestras vidas. Hemos alimentado tanto el ámbito cognitivo, desde el sistema educativo, desde la ciencia y el discurso social. Creo que el exceso de mente es uno de nuestros grandes problemas, la mente nos domina y nos lleva a enfocarnos en pasado o futuro, a vivir de recuerdos y expectativas, pero nos impide conectar con el presente, y con ello la oportunidad de crear y transformar.

 

El focusing lo veo como una gran herramienta para comenzar ese camino de reconexión con el sí mismo, para conectar con la intuición y nuestra voz interior. Cuando vivimos tanto en nuestra mente, pasar a un proceso de meditación pura es complejo, practicamente inutil. En cambio esta técnica se adecua más a la realidad que vivimos, y nos permite construir de manera sólida y segura, ese canal de comunicación con lo que somos. Nos da estructura (y así más seguridad) de poder reencontrarnos.

 

Este proceso me permitió afinar mi brújula interior, logré conectarme con esa sabiduría organísmica a la que se accede con mayores niveles de experiencing, y creo que logré comprobar aquello del bienestar que entregaban. La sensación de coherencia en cada ámbito, de asertividad y de caminar seguro por la ruta es invaluable.

 

La magia del grupo:

Una de las cosas en las que me ayudó el Psicodrama, fue a conocerme, a definir las cosas que quiero en mi vida (y las que no quiero). Creo que por un lado, termine de entregarme al impulso interno de alejarme completamente de ese ámbito más clínico de la psicología (profesional y personalmente hablando). Por otro lado, me di cuenta también cuanto me mueve el trabajar con grupos, mi vida paralelo a este proceso de formación me llevó a ubicarme en la dirección de diferentes grupos, y fue ahí donde descubrí como la sincronicidad del grupo, su propia y natural forma de autorregularse y sanar, me envuelve. Descubrí cuánto me encanta facilitar talleres, y como esto me encantaría seguir haciéndolo el resto de mi vida.

El peso del personaje:

Recuerdo que una de los encuentros tuvimos que conectarnos con adolescentes. Hicimos el ejercicio de caldeamiento y desde ahí nos situamos en el rol de la persona que habiamos recordado. Ese día comprendí la potencia del rol en su plenitud, la comprendí a nivel mental, a nivel corporal, pero sobre todo a nivel emocional.

 

El rol que más recuerdo fue el de un adolescente lleno de rabia. Recuerdo la postura que tenía, era muy llena de desprecio hacia el resto, esa vez por más que trataba de cambiarla no podía, había una fuerza ”sobrenatural” que me impedía volver a la postura natural de mi cuerpo, el rol de este adolescente estaba en mi. Recuerdo la emoción también. Tenía una rabia muy intensa, que no me dejaba modular bien, que no me dejaba cambiar como acomodaba mi cuerpo.

 

Mentalmente intentaba comprender lo que pasaba, y al mismo tiempo, comprendía la rabia de aquel chico, mucho más de lo que había logrado comprenderla con solo escuchar su historia.

 

Para mi fue increíble, a ese chico lo conocía solo por un relato, y el rol por completo se había apoderado de mi cuerpo.

 

Ese día comprendí la potencia del rol, y su fuerza para llevarte por una manera de actuar, sentir o pensar. Comprendí como es tan difícil cambiar, y desde ahí la gran herramienta la que se convierte el Psicodrama para poder modificar y aprender a un nivel profundo.

 

Acto de liberación:

Si pudiera resumir este proceso en una sola frase, podría decir que para mi entrar al camino del Psicodrama fue caminar hacia la liberación de lo que soy. Me sentía presa dentro de mi mente y estas estructuras que reprimen emociones que construí en mi ser por miedo a sentir, por miedo a exponerme.

 

Mes a mes fue permitir conocer y mirar hacia dentro en la contención de un grupo, donde el respeto por las diferencias y el amor estuvieron presentes en cada paso. También fue dejar de sentirme sola al comprender como personas de diferentes lugares, a primera vista tan diferentes a mi terminaban por compartir mucho de los soy, terminaba por ser yo, mucho de ellos.

 

Fue una herramienta de autoconocimiento en cada reflejo, y también un proceso de aceptación, donde acepte muchos aspectos, buenos y malos, oscuros y llenos de luz. Me ayudo a poder mostrarme de manera más auténtica, quitándole atención a los miedos y sus barreras.

 

Conectar con la creatividad y espontaneidad te da la sensación de no tener límites, te da libertad para ir creando la mejor versión de lo que quieres ser.

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“.. y ¿sabes? yo creo que volar no es tan difícil… ¿te cuento? cada noche lo hago, vuelo a dimensiones desconocidas donde el tiempo no existe, a un lugar con miles de puertas que llevan a muchísimas vidas, más de las que puedes imaginar. Cientos, miles, indescifrables. En cada vida me encuentro, y te encuentro a tí. Son muchas versiones; donde soy mala, mucho más aún. Donde soy buena, solo  luz. Son tantas puertas… toc – toc…”

Tiradas en el Oraculo de la Energía femenina.

El oráculo de la energía femenina es una herramienta de autoconocimiento que permite guiar los procesos por los cuales estamos pasando actualmente, nos aclara el camino a seguir desde el ámbito emocional y espiritual.

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Este oráculo está compuesto por 80 cartas que hablan de diferentes aspectos de la energía femenina encontrando mensajes de Arcangelinas y Maestras espirituales, Diosas y Patronas de América Latina. También mensajes de diferentes roles o facetas en la que la energía femenina se manifiesta, desde la sombra del control, el miedo y la frustración, así como desde la luz, de la alquimia, la vitalidad y la soberanía.

Este oráculo me atrapó por el poder tan exacto de enunciar los mensajes que el alma de quien consulta necesita escuchar. Cada vez que he consultado de manera muy certeza me dice aquellas palabras que necesito leer. Es como si esa parte muy sagrada de mi interior, esa parte de la Diosa que está en mí, en todas, en todos, pudiera comunicarse directamente para decir aquello que da calma y guía, en el ajetreo de esta realidad que hemos creado.

Generalmente ando con el oráculo en la cartera, y siempre invito a quienes me encuentro a sacar un mensaje, muchas veces he visto caer lágrimas de quienes leen el mensaje, muchas veces se me ha erizado la piel y se me ha cortado la voz al leerles el mensaje, porque siempre (mágica y maravillosamente) ese mensaje también resuena, con mi historia y momento, en la sincronía de este universo.

Está dirigido a hombres y mujeres, a cualquier alma que resuene con el llamado a dejarse guiar por la energía de la diosa en su caminar.

Hay 3 formas de consultar:

Tirada Me dejo guiar: Donde se consulta la energía por la que se atraviesa en el momento, un consejo de la Diosa, y algún aspecto que es importante integrar en el momento de la consulta.

Tirada Profundizo en mi: Donde se consulta el sentir actual, el desafío por el que se está pasando y cuales son las energías adecuadas para atravesarlo, que virtud interna se favorece y si hay algo que necesite ver al respecto.

Tirada Lectura madre: Esta es una lectura profunda que permite revisar el proceso actual por el que estás pasando visto desde diferentes aristas, pudiendo conocer: virtudes propias frente al proceso, consejo de la diosa, el mensaje de las ancestras, saber que está cambiando en ti, para que fue necesario llegar a ese momento, que es lo que estás aprendiendo.
Si sientes el llamado del Oráculo y necesitas guiar tu camino desde la energía femenina escribe a luna.aureaaa@gmail.com

 

Más información: https://www.oraculodelaenergiafemenina.cl/